Es la primera pregunta que nos hace casi todo el mundo, y la respuesta honesta es «depende». Pero depende de cosas concretas, y se pueden poner cifras. Aquí tienes los rangos con los que trabaja el mercado en España y qué hay detrás de cada uno.
Precios orientativos por tipo de web
| Tipo de web | Rango habitual | Para quién |
|---|---|---|
| Web de presentación (3-5 páginas) | 600 – 1.500 € | Autónomos y pequeños negocios |
| Web corporativa | 1.500 – 5.000 € | Empresas con catálogo, blog o varios idiomas |
| Tienda online | 2.500 – 8.000 € | Negocios que venden productos por internet |
| Proyectos a medida | desde 6.000 € | Reservas, configuradores, áreas de cliente… |
Precios sin IVA. Por debajo de estos rangos suele haber plantillas sin adaptar o trabajo que luego hay que rehacer; por encima, agencias grandes con equipos amplios.
Qué hace que el precio suba o baje
- El número de páginas distintas, no el total: diez fichas de producto con la misma estructura cuestan mucho menos que diez páginas diseñadas una a una.
- Quién pone los textos y las fotos. Si llegan listos, el proyecto es más rápido. Si hay que redactarlos o hacer sesión de fotos, se nota en el presupuesto, y suele merecer la pena.
- Funciones especiales: reservas, pagos, varios idiomas, conexión con tu programa de gestión, presupuestador online…
- El diseño: partir de una plantilla adaptada es más barato que un diseño desde cero, aunque también se parece más a las demás.
Los gastos fijos que nadie te cuenta
- Dominio: 10 – 20 € al año para un
.eso.com. - Alojamiento: 5 – 30 € al mes para una web de empresa normal.
- Mantenimiento: 30 – 100 € al mes si quieres que alguien se ocupe de las actualizaciones de seguridad, las copias y los pequeños cambios.
- Correo profesional: unos 5 € al mes por buzón, si no va incluido en el alojamiento.
Una web sin actualizar es una puerta abierta: el mantenimiento no es un capricho, es lo que evita que un día aparezca llena de anuncios ajenos.
Cómo comparar presupuestos sin equivocarte
- Pide que te detallen qué incluye: páginas, textos legales, formación, número de revisiones.
- Pregunta de quién es la web al terminar. Debería ser tuya al cien por cien: dominio, contenidos y código.
- Comprueba si podrás editarla tú o tendrás que pagar cada cambio.
- Mira trabajos anteriores que estén publicados y funcionando, no solo capturas.
Si quieres saber cuánto costaría la tuya, cuéntanos qué necesitas y te damos un presupuesto cerrado, sin compromiso.